martes, 24 de abril de 2012


RESH  
Depuración

YESOD Verdad-Emet / TIFERET Compasión-Rajamim



“Kof y Resh son letras que pertenecen al lado malo, que para poder permanecer firmes se ligan a la Shin formando así una conjura «kesher», por lo que la letra Resh fue rechazada para la creación del mundo; además porque era la inicial de ra  «mal»”.
(Zohar)



Parece un contrasentido que el primer sendero que conecta la Tríada del ego-«Nefesh» con la Tríada del Espíritu «Rúaj», el Zohar haga énfasis en la palabra ra «mal», más cuando este sendero es uno de un marcado nivel de «iniciación».
Ahora bien, en el Sefer Yetziráh 4:13, dice: “Hizo reinar a la letra Resh sobre la Paz...”.
Si sumamos los valores de las letras de la palabra ra: 200+70=270, tenemos el valor de la palabra yasar que se traduce por «corregir» y «reprender». Si cambiamos el orden de la palabra ra, y leemos er significa «despierto».
Lo que llamamos “mal” proporciona la oportunidad de corregir en nosotros la oscuridad y los errores, pero es necesario estar despierto, cambiar la percepción del mal del mismo modo que hemos invertido el orden de las letras de la palabra ra; esto es lo que nos mantendrá despiertos. Las experiencias negativas aparecen de este modo como oportunidades de crecimiento, de purificación y regeneración.
Aquí nos enfrentamos a nuevos niveles de percepción de la realidad, de nuestros errores y de aquellas experiencias que la vida nos presenta. Esta percepción debe cambiar.
Resh une la esfera de Yesod «Comunicación» con Tiferet «Armonía», por lo que el cambio de percepción de la realidad nos permite comunicarnos con la vida de manera diferente de cómo lo hicimos hasta ahora. Es la armonía de la Vida Una, la visión de la belleza y la armonía divinas en todas las cosas, desde la más grande a la más pequeña.
Aquel que está despierto está dispuesto a corregir sus conceptos mentales, su lenguaje, sus pensamientos y por lo tanto se encuentra en Paz consigo mismo y con el universo, por ello el Sefer Yetziráh enseña: “Hizo reinar a la letra Resh sobre la Paz...”.
En la palabra Paz «shalom», encontramos shalem «entero, completo» y la letra Vav que es el símbolo del «hombre», único capaz de unir los opuestos, de armonizarlos y convertirlos en complementarios. Por lo tanto, cuando el ser humano une las aguas superiores con las inferiores, la columna del rigor con la de la misericordia, es cuando se convierte en un ser completo; para realizar esta unión hay que estar despierto «er».
La palabra Resh quiere decir «pobre». El Talmud declara que en algunas ocasiones simboliza al «malhechor». La esencia del mal procede del deseo de recibir para uno mismo; este deseo egoísta nos lleva a la falta por «omisión». En Resh nos enfrentamos al Pan de la Vergüenza, antes de poder conectar con la Tríada del Espíritu «Rúaj» en su foco, que es Tiferet. Se nos ofrece la oportunidad y el deber consciente de elegir entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto.
Salomón escribió: “Es preferible un niño pobre que un viejo y tonto rey, que ya no sabe como recibir admonición. Porque de la prisión salió para ser rey; aunque en su reino él nació pobre”. (Eclesiastés 4: 13-14).
El Zohar hace la siguiente interpretación: “El niño «pobre y sabio» es la buena inclinación que existe dentro del ser humano, el deseo de recibir para compartir ¿Por qué es llamado pobre? Porque no todos le obedecen ¿Por qué es llamado sabio? Porque enseña el modo correcto.
El «viejo y tonto rey» es la inclinación hacia el mal, deseo de recibir para uno mismo. ¿Por qué es llamado rey? Porque la mayoría le obedece. ¿Por qué es llamado viejo? Porque se adhiere al hombre desde su nacimiento hasta la vejez. ¿Por qué es llamado tonto? Porque enseña a manera del mal”.

Letra de “depuración” que depende de la sabiduría y de su principio que es el temor. El arte de la depuración es el “principio del final”. El Zohar nos enseña que el principio de la sabiduría es el temor a Dios. “Tú los has depurado con sabiduría” dice el Zohar.
La depuración está señalando un nuevo comienzo –el niño pobre–. En la letra Mem experimentamos muerte y nacimiento, aquí la depuración de nuestro ego nos lleva a un nuevo comienzo, que no es el último pero sí trascendental para conectar con un nivel más profundo del Alma –Rúaj– y con la Tríada del Espíritu.
En las Otiot de Rabí Akiva se identifica la letra Resh con la palabra rosh «cabeza, principio». Representa el nivel más alto en el mundo de la acción, marca un movimiento de “renovación” de las cosas por medio de la destrucción y la regeneración. La misma forma de la letra Resh indica cambio de dirección, la elección entre elevarnos o degradarnos, entre elegir la Paz o el mal; es un paso por el que todo ser humano puede elevarse o quedarse parado, incompleto.
La Resh contiene por tanto la esperanza de la “redención”. Para llegar a conseguirla es necesario experimentar el arrepentimiento, que nos llevará a completar la regeneración y por consiguiente la “transformación”.
Permutando el orden de las letras de la palabra pobre «reish» encontramos la palabra sir, que significa «cántico» y «residuo». También encontramos la palabra yasar «recto»; añadiéndole la terminación el da la palabra Israel (-!9*), nombre dado a Iaacov después de luchar contra el ángel. Aquel que es recto puede añadir a su corazón y su alma la energía divina Él. Aquél que es capaz de pasar del estado de pobreza reconociendo sus “residuos” convirtiéndolos en “cánticos” o alabanzas a Dios, es reconocido como Recto.

Resh une a Iaacov –arquetipo de Tiferet– con Iosef –arquetipo de Yesod–. Iosef significa «Dios añade». Cuando somos capaces de vernos, de mirarnos con la verdad, sin autoengaños «Dios añade»; el aspecto de Iosef se manifiesta en nuestra alma, es a partir de este momento que comienza la lucha interna con el ángel del Señor, la noche oscura en la que nos enfrentamos a los aspectos más profundos de nuestras aguas inferiores, luchamos hasta que por fin vemos el amanecer, el primer rayo de luz en medio de una larga noche, y entonces es cuando nacemos de nuevo. Una nueva visión y percepción de la realidad se asienta en nuestra conciencia, percibimos la armonía en todo lo que nos rodea, renacemos de nuestras propias oscuridades, y un nuevo nombre nos es dado, al igual que a Iaacov le fue dado el de Israel, nombre que define al hombre recto, completo, que a partir de ese momento es consciente de la presencia de Dios en su vida. Israel es el estado de conciencia que debe asentarse en toda la humanidad.
El hombre recto es aquél que ha conquistado la paz, que se ha transformado y regenerado, ha renacido y manifiesta en su vida la virtud de Yesod «Verdad» y la de Tiferet «Compasión».

El Sefer Yetziráh le asocia “La conciencia Colectora «Shejel Kelali». La palabra kelali también significa «universal», y esta palabra deriva de la palabra kelol que quiere decir «todo completo».
Inteligencia Colectora porque recogemos la energía del Sol que nos permite estar vivos y despiertos. A Tiferet se le asigna el Sol y a Yesod la Luna. Del mismo modo que la Luna tiene y refleja la luz del Sol, la personalidad humana, su ego, recibe constantemente la luz del Sol de Tiferet, del nivel de Rúaj, aunque no seamos conscientes de ello. Con Resh tomamos conciencia de que en todo momento recibimos la fuerza de vida de los mundos superiores, de que nunca hemos dejado de estar recibiendo dicha luz, que siempre estuvimos conectados a ella.
Somos la «Inteligencia colectora» ya que en nosotros está la energía del Sol, no solo internamente, sino también en lo físico. Nuestro cuerpo recoge las energías del Sol del mismo modo que lo hacen todas las formas de vida, ser conscientes de ello nos lleva a ser más creativos y gozosos. Esto nos convierte en seres «regenerados» y con conciencia expandida.
Sendero de nacimiento de una nueva criatura, aparentemente igual al resto de la humanidad –el niño «pobre»–, pero que se diferencia del resto de los seres humanos por su forma de hablar, de mirar la vida; por sus actos, que no son los de la masa. Él tiene una visión interna de la naturaleza humana diferente, hace lo que parece imposible, puesto que “puede conquistar el amor y el odio”.

Resh es letra doble, y su par de opuestos es «Fertilidad-Esterilidad». Si amamos, si recibimos para compartir, somos fértiles, lo contrario es vivir con el solo deseo de recibir para uno mismo, es vivir de forma estéril, causa de todo mal «ra».
Ser fértil es ser capaz de construir a través de una actitud de amorosa confianza. Una fuerte y sincera (“sinceridad”, virtud de Hod) confianza (virtud de Netzaj), nos ayudará a no ser influenciados por sentimientos de duda, ansiedad, futilidad y depresión. Este sendero, por tanto, no solo unifica y armoniza Yesod y Tiferet, sino que armoniza y unifica los pilares del rigor y de la misericordia en el nivel de Hod y Netzaj.
La práctica de la confianza y el amor nos ayudarán a rechazar cualquier idea o sentimiento que no estén en armonía con el Yo Superior.
El par de opuestos ya no debería alterar la tranquila serenidad, ya no deberíamos estar atados a las personas y a las cosas. Se tendrán problemas igual que el resto de la humanidad, pero se vivirán de forma diferente porque se tendrá otra visión; desarrollo que capacita para afrontar con éxito las situaciones, los acontecimientos, que otros no sabrían soportar. Aquí, el iniciado es hábil donde la mayoría son ineptos, pero eso no quiere decir que lo ha conseguido todo...
Sendero de “regeneración”, porque el Sol es el que da la vida, la curación viene de él, la falta de luz nos enferma. En la Toráh se le llama el “Sol de Vida”. Conciencia regenerada, que ya es capaz de participar con conocimiento en su propio desarrollo interior.
Podemos ver aquí un nuevo comienzo. La palabra reshit «comienzo» hace énfasis en algo que empieza. En esta palabra encontramos rosh «cabeza»; todo comienzo debe pasar por una etapa de discernimiento. La cabeza contiene el principio «resh» del fuego «esh». Este fuego es símbolo de la energía de vida, y el hombre se hace consciente de este fuego-energía después de haber atravesado las pruebas de las grandes tinieblas.
La letra Resh marca un estado de unificación de los opuestos, de la dualidad, y cuando llegamos a tener esta experiencia conectamos con nuestro Rúaj «Espíritu, Aliento». Este aliento es el paso del pensamiento a la palabra, que se realiza por medio de la respiración; además es el principio que da vida a los seres. Cuando la palabra se convierte en compasiva aparece la palabra que libera.
Sendero pues de liberación, de redención. La palabra rebaj «liberación» empieza también con Resh, indicando que toda liberación marca un principio, un renacer.

La Resh asociada a los Salmos:
Salmo 111:
“El temor de HaShem es el principio de la Sabiduría”
Reshit «Principio».

Salmo 112:
“El malvado lo ve y se irrita”
Rasá «Malvado».
En los Salmos se encuentra también la idea del mal por omisión y del temor nacido de la sabiduría. Nos dicen que no hay temor hacia Dios sin sabiduría, y el malvado se irrita porque tiene una visión parcial de la realidad, carece de sabiduría y de temor reverencial hacia Dios.

Vivencias internas:
-Renacimiento, Iniciación
-Serenidad
-Rectitud
-Paz interna y externa
-Purificación
-Redención
-Regeneración.